domingo 14 de junio de 2009

Pero qué va


El llanto no había sido tanto. Mejor dicho, la soledá. Porque estaba encerrá sin podé pedile ayuda a nadien. Los de al lao habían ido a llevá a los niños pa la escuela y a trabajá. El de arriba roncaba la rumba el jueves. La de enfrente tenía días perdía y mi suegra se había ido pa Maracaibo a velá al hermano que le habían matao en un bus. Tres balazos en la cara le dieron. También le cortaron las manos y los pies, y que pa que no lo reconocieran. Eso dice la policía.

Yo me esgañitaba. Pidiendo ayuda me esgañitaba, pero nadien me oía. Tanta gente que vive en el barrio y cuando uno más necesita no hay nadien. Eso soliiiiito. Parecía un desierto en la ciudá. Yo lo agarraba. Le decía que ya. ¡Que se tranquelice, Dios mío! Pero, ná. Seguía con ese alboroto. Yo traté, ¿sabe? Pero qué va.

Por ahí oí que venía alguien. ¡Ay, mi Dios, que sea Efrén! Pero qué va. Era una niñita. Mejor dicho, una retrasá. Ella vive diez escalones más arriba. Así: uno agarra pa la derecha, después de una barbería, en el rancho bonito con puerta azul, ahí está. Ahí la van a visitá todos los hombres de La Vuelta e Enrique, por ahí por donde yo vivo. Y los jueves tienen ganga y la visten toda extravagante, como dice mi suegra. Dos tirás por el precio de una, mienta el cartel. Así mismito.

¡Si la retrasá me hiciera un milagro!, pensaba yo. Mira, mija, le dije por la reja e la ventana, ayúdame. Llama a tu abuela y dile que venga, que estoy sola y éste no para e vomitá. Pero qué va, la retrasá estaba canta que te canta, ni me escuchaba. Qué podía hacé yo, dígame. Yo estaba desesperá. Lo consolaba, pero no tenía casi nada en la teta.

Es que yo casi no como porque las ratas no dejan quieta la comía. Se la comen y uno no puede probá lo que queda porque te pues envenená. Así me dijo una amiga mía que trabajaba en Fin de Siglo. María, me dijo, yo te veo jipata. Eso debe se hambre, María, pero por donde tú vives las ratas son como del tamaño de un conejo ¿verdá? No ves que queda un basurero cerquitica. No tragues, María, me dijo, si hay ratas y no tienes donde guardá la comía, no vayas a tragá. Métela en la neverita y la que no te quepa la cuelgas de las vigas del techo con pabilo. Y me regaló el pabilo. Así y que no se la comían. Y empecé a colgá la harina, la leche, el aceite, todo. Mi casa parecía un arbolito e navidad. Así tragué mejor, hasta que una noche oí un golpe en la sala y cuando me asomé, vi la repisa e los remedios caída y, en medio de la oscuridá, un montón de estrellas rojas flotando dentro e la sala. Yo creía que era mi San Benito, una aparición divina o algo así, porque San Benito tiene una capa roja y las chispitas eran así, color onoto; pero qué va, cuando prendí la luz, las muérganas estaban guindás de las cuerdas, y ya parecía que me iban a saltá. Yo le empecé a pedí a mi santo negro, porque al otro negro mío lo que le gusta es tomá, y esa noche yo estaba sola. Entonces cogí la escoba y empecé a espantá las bichas. Desde ese día dejé de comé lo que estaba afuera. Sólo lo que cabía en la nevera era lo que me tragaba, pero qué va, igual me daban ganas de vomitá y diarrea y retorcijone. Y los niños se la pasaban enfermos. ¿No serán ideas mías? Porque Efrén ya había puesto Campeón y las ratas estaban perdías desde hacía rato.

Bueno, entonces el Ruby no paraba de quejase y de vomitá. Desde la noche estaba así. Yo creía que era malcriadez y lo regañaba y también le daba, pero él seguía. Ecito. ¡Ay, Dios santo es que yo no hallaba qué hacé! Ahí fue que se me ocurrió decile a Efrén que lo lleváramos al hospital. Pero, qué va, Efrén llegó, se tiró en la cama a pasá la pea y yo sin sabé qué hacé porque el niño lloraba y lloraba. Hasta le tenía que tapá la boca pa que no despertara a Efrén.

Como a las nueve e la mañana, Efrén se levantó, buscó unas cosas, se cambió e ropa y se fue. Y cuando se fue cerró la puerta, como siempre. Yo no tengo llave. Él me deja encerrá todo el día. Y eso que yo le dije que no, que el niño estaba mal, que fuéramos al hospital. Y él nada, como si no oyera. Yo no sabía qué hacé con ese muchacho. Williams, el mayor, me decía, mamá deje de pegale, pero yo estaba como atormentá, como enloquecia. Yo no sabía si era que a Ruby le dolía algo o era hambre. Por eso le hice un poco e leche, pero un poquito na más, la que me quedaba. Y se la tomó desesperao, pero ahí mismito la botó y empezó a llorá otra vez. Ya lloraba suavecito, como sin ganas. Yo gritaba. Llamaba a la gente. ¡Auxilio! ¡Se me muere el muchacho! Pero qué va, nadien andaba por ahí. Yo no sabía si se moría o se estaba durmiendo porque él cerraba los ojos y respiraba lento, como que le costaba. Hasta que por fin llegó Efrén. Eso fue como a las dos. Y yo, papi, vamos a llevalo para el hospital. Y él y que no, mujé pendeja, ese muchacho lo que está es malcriao. ¡Ay, pero mira, papi, que está jipato! En la mañana lo que hacía era berreá y ahora ni eso. ¡Vamos, papi! Bueno, sí, está amarillo, tú como que tienes razón. Vamos, pero después que me acomode. Hoy tengo algo importante con el jefe. Te dejo en el hospital y me voy.

Por eso es que yo quiero a mi negro, porque al final final me complace. Y fuimos. Bueno, ahí lo dejaron. Los médicos dijeron que estaba envenenao, que en una casa con niños no se pué poné ni Campeón ni ningún otro producto pa las ratas. Que le iban a hacé lavaos y lo iban a hidratá y a metele un polvito en el tetero y ya. Leche e soya, le mandaron. Cuando pasamos por la farmacia pa comprale todo, me dijeron que de esa leche no había, y que era réquete cara.

¡Ahí me dio algo! Como una tristeza grande de no podé hacele el tratamiento completo a mi niño. Una lloradera atrancá aquí por no podé tené a mi Ruby conmigo, y por habelo envenenao y habele pegao. ¡Yo no entiendo, Dios! Cómo puede hacé uno si uno no tiene ayuda. Tres días después me lo entregaron. Ecito. Yo lo cargaba y lo consolaba, pero qué va, ni agarraba la teta, ¿sabe?

2 comentarios:

marianne dijo...

Querida, qué maravilla tú con blog. Tanto tiempo sin leerte.
Escribe mucho, que acá te sigo :-)

ala desnuda dijo...

Gracias, cariño. Pásame tus direc de blogs para establecer mutuo contacto. Un abrazo.

Publicar un comentario en la entrada